ANA Y PENINA
[DECLAMAÇÃO — FALADA, COM EMOÇÃO]
Puede que hoy estés siendo humillado...
Puede que estés siendo rechazado...
Puede que estés siendo maltratado...
Pero no te rindas.
Así como Ana lloró delante de Dios,
y aunque Penina la despreciaba,
Dios estaba escuchando su oración.
¡Lo que el hombre desprecia,
Dios puede levantarlo!
[VERSO 1]
Ana lloraba en silencio,
con dolor en el corazón,
Penina la provocaba,
llenándola de humillación.
Por no tener un hijo,
era despreciada sin piedad,
pero Ana entró en el templo
para buscar al Dios de verdad.
[PRÉ-CORO]
Ella lloró, ella clamó,
su corazón se derramó,
y aunque nadie comprendía,
Dios su oración escuchó.
[CORO]
¡No te rindas, sigue orando!
¡Dios tus lágrimas está mirando!
Lo que hoy parece imposible,
Dios mañana puede cambiar.
Ana fue humillada,
pero Dios la levantó.
Penina se burlaba,
pero Dios la respondió.
[VERSO 2]
Llegó el día de la respuesta,
Dios visitó a aquella mujer,
y el hijo que tanto esperaba
en sus brazos pudo tener.
Lo que nació de sus lágrimas
se convirtió en adoración,
Samuel fue entregado a Dios
como fruto de su oración.
[PONTE — CRESCENDO]
¡Si estás llorando, sigue creyendo!
¡Si estás pasando por pruebas, sigue orando!
¡Dios no se olvidó de ti!
Tu lágrima tiene un propósito,
tu oración tiene un destino,
y el Dios de Ana
¡también puede cambiar tu historia!
[CORO FINAL — FORTE]
¡No te rindas, sigue orando!
¡Dios tus lágrimas está mirando!
Lo que hoy parece imposible,
Dios mañana puede cambiar.
¡Ana lloró, pero venció!
¡Ana clamó, y Dios respondió!
Lo que parecía el final
¡se convirtió en un nuevo comienzo!
[FINAL — FALADO]
No importa cuánto te hayan humillado...
No importa cuánto te hayan rechazado...
Si Dios está contigo,
tu historia todavía no terminó.